Nacimos a mediados del siglo pasado con un objetivo claro: generar bienestar en las personas. Y ese impulso inicial, ese intangible que no se ve, impregnó el espíritu de toda la compañía.
En Lucta sabemos que nuestra fuerza radica en lo que no se ve. En los aromas, fragancias y aditivos que creamos con pasión, pero también en los valores que los respaldan.
El sentido del olfato, el más primitivo de todos, se encuentra con la tecnología más avanzada para conectar tradición e innovación, ciencia y emoción, valores intangibles y resultados tangibles, elevando la experiencia de todos los seres vivos a los que nuestros productos van dirigidos.
Cuidar a las personas implica hoy cuidar también el entorno en el que viven. En cada aroma, fragancia o aditivo para la alimentación animal, está presente una parte de lo que queremos entregar al mundo: generosidad y respeto por todos los habitantes del planeta, confianza en las relaciones humanas como el capital más valioso que podemos ofrecer a nuestros clientes, y la honestidad y el orgullo de una empresa familiar que, a pesar de su sólida proyección internacional, no pierde de vista su legado. Nuestra excelencia nace de poner el bienestar de las personas por encima de cualquier otra prioridad.
Las tendencias irán mutando. Los valores permanecerán. En un mundo cambiante e incierto, confiamos en los valores humanos como el centro que guía nuestra actividad. Esa es la esencia que nos hace fuertes y existimos para llevarla a donde quiera que vayamos, a cada negocio que fundemos, a cada relación personal o profesional que establezcamos. En un mundo cambiante e incierto, confiamos en los valores humanos como la brújula que nos ha de guiar.
Esa es nuestra esencia. Eso es lo que nos motiva a levantarnos cada mañana. Ese es el legado que vinimos a dejar.
Creating a better life